viernes, 19 de noviembre de 2010

Mi carne está apunto de hablar con tu alma.

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Ella, es. Es ella. Por la que me salen esos suspiros entrecortados, por la que no puedo dormir en las noches. Ella, la de los ojos verdes y la piel blanca. La de las manitos suaves y los dedos largos, como para tocar piano. Ella, la que exuda música por cada uno de sus poros. La que huele rico hasta cuando no se baña. La que llena el ambiente de gracia y ternura cuando entra a la sala. Ella, la que me hace bailar con cada nota de su melodiosa voz. La que camina decidida y fuerte. Ella, la más coqueta del montón. Ella es.

Ella es el monstruo del que todos deben tener cuidado. Es ella mi karma. Mi futuro y mi pasado. Mi carne y mi espíritu. ¡Cómo odio amarte querida mía! Padezco en el limbo de los desdichados cuando tu no estás. Es la flor perfecta que decora mi jardín. Ella la que tiene ese abrigo plomo que tanto me gusta, la musa que aparece en tus sueños, se parece a ella. No puedes esconderte ni huir. Está en cada parte a la que mires. Crece como enrredadera, verde y frondosa. Me crece, como maleza. No tengo siquiera la necesidad de regarla.










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Ella es eterna, como la muerte y tan impredecible como la vida. No tiene comienzo ni fin. Ella es todo, y más. Es ella el vino griego que me envenena, pero que no logro dejar de beber. Tiene la perfección en si y aún no se da cuenta. Me muero. Muero con cada sonrrisa, con cada oleada de su olor. Ella, la que tiene el poder de curarme todas mis heridas con solo una mirada, y hacerme sucumbir con un simple beso. Es ella. La extensión ínequivoca de mi. La reflexión del espejo que nunca pude hallar. El tesoro del tuerto Willie. El parís de francia. Siempre nos queda París. Si es que alguno de los dos me falta, me cobijaré en el que exista. Ella, es mi madre, mi hermana, mi amiga, mi amante, mi hija. Mi familia y no necesito más para existir. Eres mi Audrey Hepburn personificada, mi Diana de Gales, mi Blanca Nieves. Ella es el centro gravitatorio de mi galaxia, mi quasar, la distorción de mi tiempo y espacio. Es ella el movimiento rectilíneo uniforme, y mi velocidad de la luz. Mi big bang. Ella es la que tiene en su poder mi garganta y sabe como jugar con ella sin asesinarme. Ella es la persona más hermosa que he conocido. Ella sabe como hacerte sufrir con sólo una mirada. Ella es. La que va ahí mira. La que no mira hacia acá por miedo de encontrar su mirada conmigo y quererme un poquito más. Lo sé.



Ella es mi cementerio y la flor que los que me quieran pondrán en mi tumba. Los gusanos que coman mi carne se enamorarán de ella, porque ya me ha inyectado de su punzante veneno. Inevitablemente partículas de ella corren por mis venas.

¿Quieres ver?
¿Loco, no?

Hoy vi a un hombre con una cizatriz en su muñeca. Y me acordé de ella. Quise que esa cicatriz me perteneciera. Y poder gritarle al mundo que ella fue la razón de la cicatriz. Poder recorrerla en mi muñeca, como cuando lo hago en su cama. Y disfrutar. De ella. De la cicatriz, del dolor, de su compañía. El París de mi Francia. El jugo de naranja, el café, y el pan con mantequilla de mi día. Ella es.

Es, y con eso me basta.





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